El Periodismo y su rol social

Aug
2013
5

El periodismo en Puerto Rico sufre una profunda crisis de credibilidad e identidad que demanda un cuestionamiento de su papel en estos tiempos de crisis y asumir su responsabilidad de sacar al país del marasmo en que se encuentra. La prensa debe insertarse más profundamente en los debates urgentes de nuestro tiempo y ser facilitadora de una concertación social. Para cambiar el lente de la cobertura se requiere reportar de manera integral, colocar al ciudadano como protagonista, superar el afán de citar los extremos e internalizar que el periodismo es responsable de la transformación social y debe estar orientado al servicio y a promover soluciones.

 

La responsabilidad social de la prensa en tiempos de crisis 

Mensaje del director general de El Nuevo Día y Primera Hora, Luis Alberto Ferré Rangel

en el foro “El rol social de la Prensa” celebrado el 2 de agosto de 2013

en la Primera Convención de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico

 

“Una noticia, un país”. Ese es el lema que enmarca esta convención.

Valdría la pena preguntarse qué Puerto Rico pretendemos construir por medio de nuestra profesión de periodistas.

¿Qué país? ¿Qué noticia?

Puerto Rico ha cambiado dramáticamente, el mundo ha cambiado. Pero la manera que practicamos el periodismo se ha quedado igual o aún peor, se ha vuelto irrelevante para el ciudadano de a pie.

El periodismo –escrito, electrónico, digital– en Puerto Rico sufre una profunda crisis. Una crisis de credibilidad ante nuestra audiencia y una crisis de identidad ante los profundos cambios sociales.

No se trata de cuestionar la ética, ni el compromiso de la mayoría de los que trabajamos en los medios. De lo que sí se trata es de cuestionar nuestro rol en tiempos de crisis. De lo que sí se trata es de asumir nuestra responsabilidad histórica –individual y colectiva– para sacar a Puerto Rico del marasmo en que se encuentra.

Esto no lo podemos hacer asumiendo nuestro rol tradicional de observador y narrador pasivo de nuestra realidad. Sin renunciar a nuestra objetividad e independencia, la prensa debe insertarse más profundamente en los debates urgentes de nuestro tiempo.

Antes de pasar a una serie de estrategias que estamos aplicando en El Nuevo Día para poder cambiar nuestro lente, me gustaría dejar sobre la mesa un par de ideas adicionales.

La primera es que la prensa puertorriqueña debe ser facilitadora y moderadora de una concertación social. La cobertura polarizante, extremista, estridente y superficial solo alarga nuestra agonía y no permite que visiones alternativas, distintas penetren el espacio público.

La segunda, es que no podemos ser facilitadores de una concertación social si no entendemos las raíces de nuestros problemas sociales y cómo se entrelazan entre sí. Sólo reportamos sobre la fiebre del paciente y no por qué el paciente tiene fiebre o peor aún, no reportamos sobre qué puede hacer el paciente para que no tenga fiebre.

A continuación 5 tácticas para comenzar a cambiar nuestro lente:

Enfoque integral: una realidad = varias realidades.

Hay que ofrecer una mirada mucho más amplia, honesta y transversal de la realidad en que vive el ciudadano común y su complejidad. No podemos seguir reportando nuestras realidades solamente entrevistando a quienes están a favor o a quienes están en contra de un ”issue”. Hay que reportar sobre esa área gris donde están las dudas, las preguntas. Hay riqueza, porque hay un cuestionamiento, no para negar al otro, si no para entender al otro.

Además, el enfoque integral no fragmenta nuestra realidad, la muestra compleja y entrelazada. El enfoque integral explica qué procesos y políticas sociales y económicas condujeron al problema.

 

El ciudadano como protagonista, no cómo víctima.

Nuestra visión general del ciudadano en Puerto Rico –particularmente dado el modelo de dependencia económica– es la de un ente pasivo que recibe o sufre los embates de la vida pública del país. Los tratamos como si fuesen meros espectadores del discurso político y por lo general descartamos sus ideas y opiniones. Y lo siento, esa responsabilidad no se descarga plantándole un micrófono a un ciudadano y preguntándole: “A ver, qué usted opina de la reforma de salud” y listo. Hoy en día, debido a la crisis, hay cada vez más grupos de ciudadanos organizados –ya sea por el tema de la educación pública o desarrollo socio–económico– que están planteando soluciones noveles y alternativas que pueden transformar nuestra realidad.

 

La prensa como transformador social.

Mientras más tiempo pasemos entediendo las diferencias, entendiendo los orígenes del por qué, más conoceremos sobre las posibilidades de transformar nuestra realidad.

Además de entenderla, tenemos que ser capaces de visualizar otros escenarios y esto lo logramos ampliando nuestro lente, en vez de una telefoto, usemos un “wide angle”. Incluyamos a la periferia en nuestros reportajes y démosle el mismo espacio que le damos al político, al economista o al empresario o como todas esas otras “voces autorizadas”. Las voces de la periferia, son las voces alternativas y si son propositivas mejor. Hay que ser inclusivos y diversos a la hora de integrar nuevas voces. Al invisibilizarlas, muchas veces sin quererlo, otras veces porque son difíciles de conseguir o porque no las entendemos, estamos negando la posibilidad de soluciones y transformación social.

 

De la “declaracionitis” al cuestionamiento incisivo y profundo y la investigación.

El lleva y trae de declaraciones a favor y en contra no es nuestro trabajo. No somos transcriptores de citas. No sólo reportamos sobre los extremos, debemos reportar desde el centro de la controversia y para el centro de la controversia. A los periodistas nos gustan los extremos, que son las personas más articuladas y más accesibles. Los extremos están convencidos. Los del centro no y muchas veces no entienden los fundamentos de la controversia. Reportando con contexto y profundidad nos alejamos de los extremos e inclusive debemos cuestionar las posturas extremas confrontándolas no retórica, sino con conocimiento.

 

Periodismo orientado al servicio y a dar soluciones.

El periodismo de soluciones obliga al periodista a entender las raíces del fenómeno. Le permite informar, explicar y trascender el problema y sus discursos para investigar y exponer causas, propuestas y soluciones probadas.

Este es un periodismo de vanguardia orientado a entender cómo los ciudadanos se organizan y qué tácticas usan para atender los retos que enfrentan. Se mantiene al día con las tendencias de innovación social y los nuevos fenómenos y transformaciones sociales, políticas y económicas.

Nosotros, los periodistas puertorriqueños, tenemos tanta responsabilidad como el resto de la sociedad de la situación en que nos encontramos hoy día en Puerto Rico. Si no comenzamos con un ejercicio personal, profesional y colectivo de cambiar nuestro lente continuaremos perpetuando el clima de negativismo, polarización y desesperanza.

El periodismo es en esencia un oficio creativo. Crea espacios nuevos, no los cierra. Da paso a voces nuevas, no las calla. Crea nuevas conversaciones, no las suprime. Le da paso a nuevos conocimientos, no los rechaza. Crea nuevas posibilidades de entendernos, de imaginarnos y posibilitarnos como país y como puertorriqueños.

Por eso, es que el periodismo es el mejor oficio del mundo.

Periodismo

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