De luto, pero erguida, la prensa del planeta

Jan
2015
9

El monstruoso crimen cometido en París contra el semanario satírico Charlie Hebdo, con un saldo de 12 muertos y varios heridos, enluta a la prensa mundial, pero debe convertirse en ocasión de demostrar a los enemigos de la libertad de expresión que sus ataques y amenazas al final sólo logran concitar un hondo rechazo a sus posturas intolerantes.

No puede haber temas prohibidos a conveniencia de ningún sector. Ni censores a modo de verdugos que, por fanatismos políticos o religiosos, azucen a la opinión pública contra un medio que consideran opuesto a sus intereses o a su estrecha visión. La semilla del extremismo está presente en cualquier lugar del mundo, incluso en países tan liberales como Francia, cuya Constitución de 1791, hija de la Revolución Francesa, ya proclamaba la libertad de prensa.

El semanario Charlie Hebdo, cuya redacción tiene su sede en París, había sido atacado en ocasiones anteriores por fundamentalistas politico-religiosos que consideraban que sus caricaturas ofendían al profeta fundador del Islam. En realidad, a lo largo de las últimas décadas, la publicación ha mantenido posturas críticas hacia varios gobiernos, políticos o religiones, con pensamientos y dibujos audaces que levantaban inteligentes polémicas. Son legendarias sus portadas donde desafía los convencionalismos, la ignorancia, las actitudes oscurantistas de donde quiera que vengan.

Durante años recientes, en la redacción de Charlie Hebdo se estuvieron recibiendo amenazas. En noviembre de 2011, su sede fue atacada con cócteles Molotov y, luego del incendio que se desató, el director de la publicación, Stéphane Charbonnier, tuvo que empezar a recibir protección oficial. Nada impidió, sin embargo, que los terroristas se abrieran paso por el edificio, llegaran hasta las oficinas donde se efectuaba una junta editorial, y asesinaran sin piedad a varias personas, entre ellas al propio director y a cuatro artistas de estatura mundial.

La reacción unánime de indignación a lo largo y ancho del planeta, sugiere que esta vez los extremistas atravesaron una línea de no retorno que tendrá el efecto de levantar conciencias, reforzar el papel de los medios y la necesidad de no ceder jamás al chantaje ni a las amenazas. En el caso específico de Charlie Hebdo, queda salvaguardado el papel del humor en todas sus manifestaciones, hasta las más irreverentes y agudas, una tradición que es intrínseca al periodismo libre y que reivindica la risa como oposición.

Puerto Rico no ha estado exento de ataques contra la libertad de expresión e intentos por modificar el pensamiento de periodistas o la calidad y contenido de las informaciones. Por eso es imprescindible que, cuando ocurren trágicos sucesos como el que nos ocupa, recordemos que no sólo a sangre y fuego se intenta doblegar a la prensa, y que hay que estar alerta para evitar la manipulación y el chantaje, que conducen tarde o temprano a la violencia.

El año que acaba de terminar fue el más letal para los periodistas en más de diez años. Sólo en ese 2014 se registraron 138 muertes de informadores de distintos medios alrededor del mundo, siendo Siria, con 19 periodistas abatidos, el país donde la violencia se ensañó contra los informadores. Le siguió de cerca el territorio palestino de Gaza, con 16 periodistas muertos; Pakistán, con doce; Irak, con diez, y Ucrania, con nueve, la mitad de ellos rusos. En Latinoamérica, México sigue siendo el país más peligroso para los periodistas, con ocho asesinados ese año. Desde el año 2000, y hasta abril del año pasado, ya había rebasado el centenar de periodistas muertos, 102 en concreto..

Con el ataque perpetrado en Francia, el año 2015 empieza de manera sombría. El director de Charlie Hebdo, Charbonnier, dijo a propósito de las amenazas que le hacían, que él “prefería vivir de pie a morir de rodillas”. Murió, igual que los grandes caricaturistas que lo acompañaban, como un héroe de la cultura y del pensamiento libre.

Por ellos, la prensa mundial está de luto, pero en pie de lucha en defensa de la libertad de expresión.

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